Verónika Englernace en Paysandú, Uruguay en el año 1966. Actualmente reside en Suecia, país al que se traslado en el año 1986. Estudió pedagogía en la Universidad de Uppsala, trabaja con jóvenes autistas, es activa en distintas organizaciones que desarrollan tareas de solidaridad con los países de América Latina y hacia las colonias latinoamericanas en Suecia.
Algunos de sus poemas han sido publicados en antologías, de España, Argentina y Suecia.
En el 2004 publica un libro de poesía titulado ”Numen” en conjunto con la escritora María Miranda oriunda de Bolivia.
En la actualidad escribe artículos para algunas publicaciones cibernéticas y participa siempre que el tiempo se lo permita en actividades literarias.
Está trabajando en su próximo libro que tratará sobre las experiencias vividas en su país natal, el libro estará escrito en prosa y verso.
¿ Por qué escribo ?
"Desde que escribo lo que siento duele menos el alma, pero lloro más. Tengo un contacto fluido con el ermitaño que habita en mi pecho y he logrado sacarlo a pasear entre la gente. Las calles que recorro son a veces estrechas y los mapas se complican con una geografía escabrosa en la que me pierdo.
Revuelvo las maletas del pasado en la búsqueda de un recuerdo que doble pulcramente, lo traigo al ahora para mirarlo con ojos nuevos y decidir si lo encadeno para siempre con palabras lógicas y ordenadas o si le doy alas para que vuele convertido en metáfora por ese cielo que solo la lírica surca.
Escribir cura el sentir, sana los dolores, es bálsamo para las heridas e intimida a los monstruos que se esconden en las pesadillas. Me reconcilia con la persona que soy ahora sin desligarme de la que fui en todos mis entonces. Disfruto de cada sílaba que se desliza al papel para formar garabatos de ideas, ellas se aventuran a salir de mi cabeza y ruedan hasta la punta de los dedos que tocan el teclado. Las veo convertirse en palabra, dibujarse en la pantalla, se enhebran con otras hasta formar prosas o poesías, espejos de colores, destellos que para mi son vida.
Con luz de luna pinto poemas de amor, esos que huelen a hierba buena y se trepan por mi piel en amaneceres de luz anaranjada. Con agua de mar disfrazo las lágrimas que arrastran olas de años pasados y peces de dos cabezas. Con ramas de sauce mezo la nostalgia de la infancia y hamaco las horas que se fueron y que no van a regresar. Con furia, muestro las uñas ante la injusticia que nos atropella en días en que todas las estrellas parecen fugaces y opacas. La alegría estalla con ruidos, colores, sabores que regocijan mi pecho y llenan mi boca, tiene la sonrisa de mis hijos y la luz de los seres que amo en los ojos, le doy uvas, viento, sol y música, para que se alimente y crezca sana entre el desorden de mis libros y papeles."